Francés… ¿En serio es una carrera?

Francés… ¿En serio es una carrera?

Después de 5 años de escuchar “¿Francés es una carrera? Y digamos…¿por qué alguien estudiaría eso?” y de fallar una y otra vez al explicar por qué estudiar francés (porque hasta yo me lo preguntaba de vez en cuando) decidí hablar más bien de cómo la decisión de estudiar un idioma me hizo mejor persona.

Por supuesto que descubrí literatura, cine y música de otro continente; poder comprenderla en su idioma original fue la primer ganancia… Fue (y es) muy rico ver una película o escuchar una canción en donde se hace referencia a un aspecto cultural, entenderlo y saber qué se está diciendo implícitamente.

Y esto no lo logran los subtítulos ni las traducciones,

porque es imposible separar la lengua de la cultura y muchas palabras no tienen una traducción que comunique exactamente el sentido de la frase original.

Me di cuenta que hay mucho más allá del estereotipo de tomar vino, comer pan y fumar en una terraza (todo esto sucede, pero hay mucho más)… Fui descubriendo que los franceses no son personas “frías” o que sus actitudes no significan que sean “odiosos” o que se consideren “superiores”. Es simplemente una cuestión de personalidades y que así como muchos son serios (como también hay ticos serios) en realidad pueden ser súper amables, divertidos y abiertos a conocer más sobre otras culturas, incluso que admiran muchos aspectos de los latinoamericanos.

A través del francés

aprendí a dejar de juzgar sin antes conocer a la persona o ver más allá,

ver que tal vez mi interpretación del comportamiento de otros era errónea y que me faltaba ser más abierta.

También logré tomar conciencia de que entre todos los monumentos europeos y tiendas de diseñador, existen problemáticas sociales comparables con las que vivimos en nuestro país. Que no todos viven como creemos.

Y lo más importante fue que más allá de descubrir una cultura,

(re)descubrí nuestra propia cultura, la de Costa Rica.

Pude ver cómo nos ven las personas afuera y recordé que tenemos muchas cosas valiosas que damos por sentado. Que a veces nos menospreciamos… admiramos grandes ciudades y lujosos estilos de vida, que claro que son admirables, pero no deberíamos de verlos superiores a las riquezas que tenemos acá. Es decir,

aprendí a valorar la esencia de lo que somos.

No importa si es francés, árabe, alemán, portugués… Estoy convencida de que todos deberíamos vivir la experiencia de aprender un idioma y dejar que nos transforme, para mí han sido años muy ricos en los que he vivido una mezcla de emociones y situaciones bien interesantes que hoy en día me ayudan a apreciar mucho más las diferencias y similitudes culturales.

About the Author

Alejandra Campos
Profesional en Relaciones Públicas y Francés. Me enfoco en proyectos de estrategia de comunicación y en la gestión de relaciones con públicos clave. Me encanta lo variable que puede ser Comunicación y el impacto que puede generar, quiero aprender al menos 5 idiomas y enseñar español algún día. Amo el café, hacer yoga y mis días son perfectos cuando comparto con mis sobrinos.

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